Por: Andrés Rafael
En el fútbol, los resultados alimentan la ilusión, pero son
la humildad, la unidad y la convicción las que permiten sostener un sueño. Y
eso es lo que empieza a reflejar Carlos A. Mannucci bajo la conducción de
Leonardo Pipino, quien asumió la dirección técnica tras la inesperada salida de
Mario Viera y hoy tiene al cuadro trujillano clasificado a las semifinales de
la Liga 2.
La campaña de Pipino empieza a escribir una historia que
invita a soñar. El inicio de la esta etapa inició con la contundente goleada
por 7-0 ante San Martín, el empate sin goles frente a Bentín en Tacna,
la victoria por 3-1 sobre Alianza Universidad en el estadio Mansiche,
coincidiendo con el aniversario de fundación del coloso trujillano, y el empate
1-1 frente al conjunto huanuqueño, que dejó un sabor amargo, fueron parte de un
recorrido que tuvo ayer un nuevo capítulo de emoción: la remontada por 2-1
ante San Martín, en condición de visitante.
Estos resultados reflejan la capacidad del equipo para
competir, sobreponerse a las dificultades y mantener vivo el objetivo de
regresar a la máxima categoría del fútbol peruano. Sin embargo, el verdadero
mérito estará en sostener ese rendimiento cuando la exigencia aumente y cada
partido se convierta en una final.
Recuerdo la entrevista que le realicé a Leonardo Pipino
después de la goleada por 7-0. Su mensaje fue contundente: “Hasta que no
ascendamos, no vamos a parar”. Una frase que resume su ambición, pero que
también encierra una enseñanza: celebrar los triunfos sin perder la humildad,
porque todavía queda camino por recorrer.
Ese es, precisamente, el factor Pipino. No se trata
solamente de goles o resultados, sino de fortalecer la mentalidad del grupo,
transmitir confianza y construir una familia carlista en la que jugadores,
comando técnico, directiva e hinchada caminen en una misma dirección.
Mannucci ya está en semifinales y tiene razones para
soñar, pero la ilusión debe ir acompañada de trabajo, equilibrio y humildad.
La clasificación es un paso importante, no la meta final. El gran objetivo
sigue siendo el ascenso a la Liga 1.
El próximo 31 de octubre, Carlos A. Mannucci cerrará esta
fase frente a Bentín en el estadio Mansiche, con su clasificación a las
semifinales asegurada. Será una ocasión especial para que la hinchada tricolor
acompañe al equipo, lo aliente y le transmita la energía necesaria para
afrontar la etapa decisiva en busca del ascenso a la Liga 1.
El mensaje de Leonardo Pipino apunta a tres pilares:
convicción, humildad y unidad. Jugadores, comando técnico, directiva e hinchada
deben caminar en la misma dirección, sin triunfalismos y con la mirada puesta
en el objetivo. Porque el ascenso no se consigue solo con goleadas o
remontadas, sino con trabajo, regularidad y carácter, partido a partido y con
el corazón carlista.
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